Cáncer de Próstata

La Próstata es una glándula en el sistema reproductivo masculino que ayuda a la producción de líquido seminal. Tiene el tamaño de una castaña pequeña y se ubica por debajo de la vejiga y rodea la parte más proximal de la uretra, conducto que extrae la orina desde la vejiga.

El funcionamiento de la próstata es regulado por la testosterona, hormona masculina que se produce fundamentalmente en los testículos.

Cáncer de la Próstata

El cáncer de la próstata es un importante problema de salud. En EE.UU. se producen alrededor de 200.000 nuevos casos al año y, es culpable de alrededor de 30.000 muertes al año.

En Chile es la tercera causa de muerte por cáncer. En 1988 fallecen 1218 chilenos por esta causa. En 1982 la tasa de mortalidad era de 7,6 por 100.000 y en 1996 era de 16,2.

El cáncer de próstata es un tumor de crecimiento lento y que a menudo no produce síntomas hasta alcanzar estados avanzados. La mayoría de los hombres portadores de cáncer de próstata mueren por otra cusa pero una vez que éste acelera su crecimiento y sale más allá de los límites de la próstata se hace muy peligroso y llega a ser mortal. Detectado en etapas iniciales puede ser totalmente curable. Afortunadamente cada vez es más frecuente el diagnóstico precoz.

El cáncer de próstata afecta principalmente a hombres de edad avanzada. Cuatro de cada cinco casos son mayores de 65 años pero, menos del 1% tienen menos de 50 años. Aquellos que tienen antecedentes familiares tienen un riesgo tres veces mayor que morir por cáncer de próstata.

¿Cuáles son los síntomas?

Una vez que el cáncer de próstata se desarrolla, hace crecer a la glándula y/o se desarrolla más allá de ella, los síntomas más frecuentes son:

  • Aumento de la frecuencia para orinar, especialmente en la noche.
  • Dificultad para iniciar la micción y a veces también para terminar, acusando un goteo Terminal.
  • Chorro miccional débil o interrumpido.
  • Sangre en la orina.

Estos síntomas son similares a los que se presentan un crecimiento benigno de la próstata, por lo tanto no son señal de que necesariamente tengamos un cáncer.

Cuando el cáncer es avanzado, se pueden agregar los siguientes síntomas:

  • Dolor, a veces permanente, cansado, en la zona pelviana, lumbar baja o dolores óseos generalizados.
  • Pérdida de peso, apetito, fatiga, nauseas y vómitos.

¿Cómo se diagnostica?

Dado que la mayoría de los tumores malignos de la próstata se originan en la periferia de la glándula, muchos pueden ser detectados mediante el examen rectal de rutina. Es así, que se recomienda un examen prostático anual y, a esto hay que agregar un examen de sangre llamado Antígeno Prostático Específico, el cual permite aumentar la certeza del diagnóstico a cerca de un 90%. Este examen se debe empezar a hacer a los 45 años en aquellos que no tienen antecedentes familiares. Si los hay se debe empezar a los 40.

Si alguno de estos exámenes se encuentra alterado y hay sospecha de la existencia de un cáncer, se debe proceder a efectuar una biopsia de la próstata.

¿Cuáles son los tratamientos?

El tratamiento va a depender de si el tumor se encuentra localizado en la próstata o no (avanzado). En ese sentido, las alternativas son:

Tumores Localizados:

En estos casos hay fundamentalmente tres alternativas que incluyen la cirugía, la radioterapia y la braquiterapia. Con estos tratamientos se intentará la curación total del paciente. Por eso se les llama tratamientos curativos a diferencia de aquellos que se utilizan en casos avanzados, que son los llamados paliativos.

  • Cirugía: Consiste en la extracción completa de la próstata junto con las vesículas seminales.
  • Radioterapia: Es la irradiación de la próstata, vesículas seminales y las zonas inguinales donde se ubican los ganglios.
  • Braquiterapia: Consiste en la colocación de unas “semillas” radioactivas dentro de la próstata; estas son similares a un grano de arroz y se colocan bajo visión ecográfica.

En general, los resultados de estas terapias son buenos y comparables; un porcentaje importante de pacientes logran la curación.

Tumores Avanzados:

En estos casos se aplican tratamientos paliativos y el objetivo de estos es intentar detener o retrasar el avance de la enfermedad y así prolongar la vida o lograr una mejor calidad de esta. Estos tratamientos consisten fundamentalmente en la supresión de la producción y/o la acción de las hormonas masculinas (testosterona). Esto se logra en forma quirúrgica (castración) o con medicamentos (castración química). El uso de estas terapias logra sus objetivos con mucha frecuencia prolongando la vida en forma considerable y mejorando la calidad de esta.

Dr. Cristián Wöhler
Urólogo

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